Ayer @HoracioGaray escribió este post en su blog y queremos compartirlo con ustedes.
Asumiendo la enorme penetración de Internet en Chile, más la importante cantidad de usuarios locales que puedes encontrar a través de las denominadas redes sociales, medir qué decir en la casa o en la oficina, ha pasado de ser un tema intrascendente a ser una nota en la pauta de muchas familias, empresas, gobiernos e instituciones.

Si no te suenan los casos de Kimberley Swann, Kevin Colvin o del mismo @theconnor, quienes fueron expulsados de sus trabajos por un aparente mal empleo de las redes sociales en sus oficinas, entonces estás en el lugar indicado. O sea, no te voy a dar empleo si subiste fotos a Facebook de tus servicios de moral desviada contratados en tu último viaje a Las Vegas, pero si te voy a invitar a discutir un tema, que si bien puede parecer una simple alarma, está pasando y puede afectar tanto al trabajo de tu mejor amigo, como el tuyo. Siempre y cuando seas un usuario agudo de redes sociales en un país donde, paradójicamente, cada día cuesta más encontrar a alguien de tú misma edad sin una cuenta de Facebook o Twitter.
¿Cómo saber si es un nuevo tema?
Cuando me planteé llevar a cabo esta breve investigación, jamás pretendí obtener una máxima que nos entregue un mapa definido de la situación local. No obstante, convencido de que nunca está de más saber cómo vibra el tema entre nosotros, los mismos usuarios, y tras escuchar un par de conversaciones basadas en casos foráneos sobre el tema en una que otra sobremesa, pensé de inmediato en Twitter como una plataforma de crowdsourcing por su particular asimetría, a diferencia de Facebook, ya que me ha permitido lograr un mayor número de interacciones sin permear un capital social que me vicie los resultados que pretendo obtener, más allá de lo que puede generar el mismo uso de la plataforma.
De la misma manera, tras la reacción de algunos interesados en conocer los resultados al momento de ser encuestados de manera remota, me sugirió claramente que el tema, más allá de ser incipiente por el lado de la cobertura de los medios masivos, es válido al ser una realidad no menor, que si bien no busca respuestas inmediatas, instala un debate que denota incluso un desafío urgente para las escuelas de comunicación y departamentos de recursos humanos, entre otros involucrados.
De hecho, es un problema que supera todo tipo de frontera
Para contextualizar de manera general la situación, a modo de approach quizás, en Estados Unidos, por ejemplo, estudios han revelado que en compañías con 1.000 o más empleados, cerca de un 17% de las empresas han tenido algún tipo de inconveniente con el uso que le han dado sus empleados a las redes sociales en el trabajo. Es más, un 8% de las empresas ha reconocido incluso haber despedido a alguien por el uso que le ha dado a sus redes sociales en horario de oficina.
El empleo de verdaderos centinelas que se encargan de levantar alertas cuando detectan usos parametrizados como incorrectos, de acuerdo al criterio interno de alguna organización, ha instalado incluso una discusión no menor en distintas jefaturas, en donde se apela a que todos tenemos derecho a cometer errores y decir lo que queramos. Libertad de expresión, por supuesto.
Si bien hablar de privacidad puede sonar un tanto oximonórico en una primera lectura, especialmente si nos contextualizamos entre herramientas concebidas para sociabilizar nuestra existencia, en Chile, donde subir las fotos del asado en Facebook y tuitear que vas a almorzar junto a tus compañeros de oficina al local de la esquina es pan de cada día, éste tema tampoco ha pasado inadvertido
¿Cómo andamos por casa?
Según una encuesta que llevé a cabo a través de Twitter, con una muestra representativa y aleatoria de 200 personas, provenientes de un Universo activo estimado de 100.000 cuentas en Twitter que, a conciencia de los posibles resultados, fueron encuestadas a través de la misma plataforma, algunos de los resultados son los siguientes:
Conclusiones.
Si bien hablar de privacidad puede sonar ambiguo si recordamos el uso que le damos a diario a estas plataformas, un 64% no cree haber perdido su privacidad con las redes sociales en el trabajo, incluso teniendo a compañeros de trabajo y/o jefes como amigos/followers en alguna red social.
Sin embargo, un 71% de los encuestados efectivamente mide lo que publica, pensando tanto en sus jefes como compañeros o amigos, lo que se traduce en un conocimiento general de la problemática, la que si bien no es alarmante, está presente. Para dar muestra de aquello, un 38% declara conocer a alguien que ha tenido problemas por publicar contenidos inadecuados en su trabajo.
Finalmente, un 82% no deja que todos vean sus fotos en Facebook, lo que denota a priori que si ha habido casos con problemas específicos, han sido probablemente por el desconocimiento de las opciones de privacidad que ofrece cada plataforma ó por el no seguimiento de las políticas definidas por cada empresa. Un punto interesante, claro, especialmente si estamos de acuerdo en que aún hay empresas que no han definido una postura clara sobre la delgada línea que divide lo que podemos y qué no podemos hacer en Internet bajo un contrato en particular.
Y tú, ¿Qué opinas? ¿Es la privacidad en redes sociales un nuevo tema de discusión en el trabajo? Te invito a discutir el tema, a aportar ideas, compartirlo con tus amigos, generar discusión, etcétera. Para no alargar más el tema, si tienes alguna crítica, comentario o sugerencia, con gusto conversamos. ¿Te parece?
Muchas gracias a todos quienes se dieron el tiempo de responder la encuesta, especialmente al grupo de los @PoetasDigitales. Comparto los resultados de manera humilde con todos ustedes para generar discusión al repecto.
Post original | ¿Es la privacidad en redes sociales un nuevo tema de discusión en el trabajo? – Horacio Garay
Escrito por Franco Alfero
Publicista, creador de NativoDigital. Google Advertising Professional (GAP) certificado. En la actualidad trabajo en Marketing Digital.

