Voy a partir contradiciendo -o más bien complementando- una de las frases más repetidas últimamente: “fail faster”
Incluso yo la usé en el discurso de despedida a la generación de publicistas egresados el 2010. Tenía mucho sentido en ese momento y, de cierta forma, lo sigue teniendo. Mas trataré de explicar cómo ha ido mutando mi forma de pensar.
Afortunadamente, en Chile la fiebre del startup está creciendo y cada vez más gente se atreve a pasar de las ideas a la acción.
Sin embargo, tantos startup nuevos están dejando entrar agua al bote y haciendo vista gorda a uno de los pilares esenciales de nuestra sociedad: las marca, su esencia y construcción.
En esta era apresurada carrera, donde muchos se reúnen a trabajar en horario nocturno o los fines de semana, las cervezas y pizzas van avivando los beer-storming hasta que sale algo que podría ser la nueva versión del “chao jefe”: una brillante idea digital (por ende “barata”), la cual generará masa critica, llegarán las marcas y luego los contratos. Después será el momento del ansiado cash out o en el mejor de los casos, el mítico IPO (oferta publica inicial)
Algunos efectivamente pillan una necesidad y elaboran una solución buena. Maquillan un Keynote pituco, y pulen el pitch con el que han de brillar. Lo hacen tan bien, que terminan levantando capital y con ello, los cimientos para comenzar a cambiar el mundo. 
Jugaré a Sherlock Holmes y listaré “las pistas”
Pongámonos en el siguiente escenario: Una empresa cualquiera necesita “sacar grasa” (optimizar procesos, eliminar cuellos de botella y mejorar su gestión overall). Necesitan lograr procesos magros y hay varias puertas para ello: despedir a los jugadores nivel C, mejorar cadena de suministro, externalizar producción, cortar canales de distribución indirecto, abrir franquicias o bien, recurrir a uno de los bienes incombustibles: las ideas y el conocimiento.
El caso de Stella en Argentina-Chile es bueno para arrancar la idea: Lo que funcionó en Argentina, no tiene porque funcionar aquí (Stella claramente no lidera el segmento premium o masivo en Chile). 


durante este año, entrarán a trabajar aproximadamente en el año 2035 ¿Qué harán? ¿Estarán ellos y sus padres preparados para lo que viene? ¿Habrá demanda y creación de nuevos trabajos?
