Por motivos de fuerza mayor estoy sin smartphone desde hace tres días. No tengo idea hasta cuando se prolongue esto.
Para palear un poco la situación, empecé a usar un Samsung E2100L.

Este nuevo teléfono me ha obligado a retroceder en el tiempo, a una época pretérita, donde no habían redes sociales, 3G o mails. @falfero dice que ahora soy un “ermitaño digital”, mas el cambio me ha desconectado de una manera sumamente agradable. Incluso me dan ganas de ver el mail y “sorprenderme” con cada correo nuevo.
Esto me ha puesto a pensar sobre las cosas que necesitamos para vivir acorde a los tiempos actuales (en términos de gadgets) y las que no.
La semana pasada estuve en Caracas y mi único must era el Mac y el teléfono. Lo demás podía ir y venir. Al viaje lleve poca ropa y además me limité a cargar dos libros que serían mi compañía en el viaje de ida y vuelta.
Así pues, me doy cuenta que poco a poco, me estoy transformando en una especie de “tecnómada” o “neo-minimalista”. Ambos términos que describen una acusada tendencia de viajar con lo justo y necesario a fin de sentirnos más libres y móviles.
Pero el tecnómada o el neo-minimalista son consecuencia de una filosofía de vida que podemos definir como “el culto a lo poco”.
Esto ya lleva un buen tiempo y hace poco el New York Times cubrió el “desafío de los 100 objetos”, el cual busca invitar a las personas a reducir sus pertenencias y vivir con lo esencial. 
Desde que creé @NativoDigital siempre tuve en mente tener un espacio para conocer a referentes del área más allá de su trabajo. Conversando con @lavozdecristian me sugirió invitarlos a todos a participar. Para esto escribo este post.
