Ayer @HoracioGaray escribió este post en su blog y queremos compartirlo con ustedes.
Asumiendo la enorme penetración de Internet en Chile, más la importante cantidad de usuarios locales que puedes encontrar a través de las denominadas redes sociales, medir qué decir en la casa o en la oficina, ha pasado de ser un tema intrascendente a ser una nota en la pauta de muchas familias, empresas, gobiernos e instituciones.

Si no te suenan los casos de Kimberley Swann, Kevin Colvin o del mismo @theconnor, quienes fueron expulsados de sus trabajos por un aparente mal empleo de las redes sociales en sus oficinas, entonces estás en el lugar indicado. O sea, no te voy a dar empleo si subiste fotos a Facebook de tus servicios de moral desviada contratados en tu último viaje a Las Vegas, pero si te voy a invitar a discutir un tema, que si bien puede parecer una simple alarma, está pasando y puede afectar tanto al trabajo de tu mejor amigo, como el tuyo. Siempre y cuando seas un usuario agudo de redes sociales en un país donde, paradójicamente, cada día cuesta más encontrar a alguien de tú misma edad sin una cuenta de Facebook o Twitter.
¿Cómo saber si es un nuevo tema?
Cuando me planteé llevar a cabo esta breve investigación, jamás pretendí obtener una máxima que nos entregue un mapa definido de la situación local. No obstante, convencido de que nunca está de más saber cómo vibra el tema entre nosotros, los mismos usuarios, y tras escuchar un par de conversaciones basadas en casos foráneos sobre el tema en una que otra sobremesa, pensé de inmediato en Twitter como una plataforma de crowdsourcing por su particular asimetría, a diferencia de Facebook, ya que me ha permitido lograr un mayor número de interacciones sin permear un capital social que me vicie los resultados que pretendo obtener, más allá de lo que puede generar el mismo uso de la plataforma. 