“La empresas se crean para ganar mucha, mucha, pero mucha plata” - Javier Achondo

(cc) Mitchy79 en Flickr
Así decia mi profesor de administración de empresas en la universidad, por lo menos, una vez por clase. Si alguno de mis compañeros lee este post, recordará también el énfasis que hacia en “mucha”. Y es cierto. Las empresas tienen fines de lucro y es su principal interés está en generar beneficios.
Recuerdo también la primera pregunta que me hicieron cuando terminé de presentar mi proyecto de título sobre redes sociales para un banco chileno. ¿Cuál es el ROI de todo esto? -me preguntaron- No se trata del Roi -respondí- se trata del servicio. Además ¿Cúal es el ROI de una página completa en un diario o una gigantografía en Manquehue?
En ese tiempo lo intuía, pero siendo sincero, no lo entendía. Quizás lo había leído o escuchado en una charla, pero interiorizarlo es un proceso que toma tiempo. Se trataba de dar respuesta, de resolver problemas, de mejorar el servicio. Pero para los ojos de un gerente de cualquier nivel eso no significa ninguna beneficio. Muy por el contrario. El Social Media significa un riesgo, un arma de doble filo. Abrir un canal de comunicacion bidireccional es una medida, que si no se hace con responsabilidad, profesionalismo y recursos, puede perjudicar tremendamente a una marca. También puede funcionar para bien, mejorando la percepción de la marca, la relación con el cliente y contener a clientes molesto (el otro ROI. El Retorno sobre la interacción). Eso creo que ya todos lo saben.
Desde mi perspectiva, la idea que se trató de instaurar durante el 2010 se logró. Muchas empresas vieron la importancia de la comunicaciones bidireccional en tiempos de Twitter y Facebook y se están haciendo cargo de ello. Bien o mal, por iniciativa o por imitar a la competencia, pero lo están haciendo. Algunas ya tienen departamentos dedicados. Otras se estan subiendo al barco, pero el inception empresarial ya se hizo.
A pesar de todo esto, el Social Media tiene una deuda pendiente con mi profesor. No está ayudando a las empresas a ganar “mucha, mucha, pero mucha plata”. Están dando valor agregado, que puede traducirse en más ventas. Pero con eso no basta.
Ya se están digitalizando canales de servicio y comunicación bidireccional con los clientes y aun le queda mucho camino por recorrer, madurar y desarrollarse, pero hay un terreno en el cual el Social Media no puede entrar, o al menos no puede influir directamente: las ventas. Y es al llegar a ese punto donde el Social Media (o el Social Media Management) empieza a desinflarse. No digo que esté muerto, que no sirve o que hay que dejar de hacerlo. Sólo hago mi apuesta a que el 2011 será, aunque menos atractivo y bulliciado que las redes sociales, el año del e-Commerce donde tendremos que aprender a vender por Internet (que no es lo mismo que cerrar una transacción), conocer a los compradores inteligentes y develar el futuro de las compras usando todo los aprendido hasta ahora.
Todo trabajará en función de lo que mi profesor predicaba o lo que cualquier gerente busca: El ROI. Potenciando un nuevo rol de Internet o de lo digital como canal de ventas y no sólo de comunicación.